Incorporar energías renovables
Acelerar el uso de fuentes renovables para generar electricidad. Esta participación podría pasar del 24% al 38% entre 2024 y 2030.
El gas natural se utiliza principalmente para generar electricidad y mantener la producción del país. Actualmente, gran parte de ese gas proviene del exterior. Por eso, trabajamos para reducir esa dependencia, aprovechar mejor los recursos y avanzar hacia el uso de energía más limpia y sustentable.
México depende del gas importado para generar electricidad y otras actividades. En 2010 las importaciones eran del 21% y hoy rondan el 75%, la mayoría del volumen proviene de Estados Unidos.
Gran parte de ese gas, proviene de yacimientos no convencionales: estratos de rocas donde se encuentran atrapados y requieren de técnicas especiales para liberar y extraer el gas contenido.
Antes de considerar nuevas fuentes de gas, el Comité Científico propone tres acciones para México.
Acelerar el uso de fuentes renovables para generar electricidad. Esta participación podría pasar del 24% al 38% entre 2024 y 2030.
Implementar programas de eficiencia energética para reducir el consumo en industrias, edificios públicos, electrodomésticos y maquinaria.
Aprovechar la producción de gas natural de yacimientos convencionales y reducir la quema en campos petroleros.
México podría reducir sus importaciones de gas del 75% al 50.5% hacia 2030, disminuyendo su dependencia del suministro exterior. Por eso, se analiza si parte del gas de yacimientos no convencionales disponibles en México podría aprovecharse.
El análisis científico identificó distintas condiciones en las regiones con potencial de gas no convencional:
Se recomienda prohibir la extracción de gas no convencional en la cuenca por criterios sociales, ambientales, de biodiversidad y densidad poblacional.
En zonas de Coahuila, Nuevo León y el noreste de Tamaulipas se recomienda continuar su estudio y viabilidad.
Esto no significa que la superficie de los estados vaya a ser utilizada ni que exista una decisión de explotación. Los estudios deben identificar las zonas específicas donde existan condiciones técnicas, ambientales y sociales adecuadas.
El análisis no considera únicamente si existe gas, también analiza las condiciones sociales, económicas y ambientales de la región.
No utilizar agua superficial ni subterránea. Emplear exclusivamente agua salada de formaciones profundas y/o agua residual, reutilizando y reciclando al menos el 75 % del agua empleada y monitoreando permanentemente su calidad.
No usar químicos tóxicos, privilegiar circuitos cerrados para el manejo del agua y transparentar el listado de aditivos utilizados.
Garantizar consulta informada a comunidades, fomentar empleo local, mantener actividades económicas y reducir impactos ambientales en la perforación.
Preservar acuíferos y ecosistemas, prevenir y mitigar riesgos operativos, y asegurar el reciclaje y disposición adecuada del agua y materiales.
Debe comprobarse la existencia, el volumen y que está separada de los acuíferos de agua potable.
Deben realizarse estudios y pozos exploratorios para determinar las reservas reales y saber qué cantidad podría aprovecharse.
El futuro energético de México se analiza con evidencia científica y la participación de especialistas.
Priorizar la incorporación acelerada de fuentes renovables para generar energía eléctrica.
Implementar medidas y programas nacionales para optimizar el consumo de energía.
Incrementar la producción nacional de gas convencional y detener la quema de gas asociado al petróleo.
Prohibir de forma tajante la extracción de gas en yacimientos no convencionales de la cuenca Tampico-Misantla.
Perforar pozos para certificar la existencia de agua salada profunda sin conexión a acuíferos someros.
Confirmar las reservas reales de gas en yacimientos no convencionales mediante estudios científicos y geofísicos.
Aplicar las mejores tecnologías disponibles para el manejo seguro de subproductos y mitigar daños.
Garantizar procesos de consulta previa, libre e informada a las comunidades antes de cualquier proyecto.
Impulsar la proveeduría local y fomentar la creación de empleos en las regiones de influencia.
Establecer supervisión científica constante sobre los recursos hídricos, ecosistemas y actividad sísmica.
Analiza las características de los yacimientos y las tecnologías disponibles para su exploración y aprovechamiento responsable.
Evalúa la disponibilidad, consumo, tratamiento y reutilización del agua para garantizar la separación de los acuíferos destinados a consumo humano y agricultura.
Analiza los efectos sociales, ambientales, económicos y de salud, junto con la regulación y las alternativas para reducir la dependencia del gas importado.
Analiza las necesidades energéticas futuras del país para anticipar escenarios y orientar decisiones de largo plazo sobre consumo, infraestructura y fuentes de energía.